...ni tenerla, ni temerla.
"La envidia es causada por ver a otro gozar de lo que deseamos, los celos, por ver a otro poseer lo que quisiéramos poseer nosotros." Diógenes Laercio
El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre estamos pensando en la envidia. La prueba está en nuestro vocabulario. Para decir que algo es bueno, decimos: " Es envidiable". El mundo se mueve por la envidia. Podemos ser ricos, tener salud, tener amor, pero siempre envidiaremos a alguien. Es así, es nuestra naturaleza. Nunca nos conformamos con lo que tenemos, o mejor dicho, no valoramos suficiente lo que tenemos.
Porqué en vez de pensar: "Soy feliz, tengo todo lo que quería." Tenemos que analizar nuestras vidas compararlas con las de otros. " Si, tengo un coche, pero aquél tiene uno de gama alta." " Tengo salud, pero aquella no engorda por mucho que coma." " Tengo pareja, pero...un momento, aquellos pueden pasar más tiempo juntos de lo que puedo pasar yo con mi amor."
Entonces es, cuando después del análisis, pasamos a la acción. Nos renegamos, y en vez de intentar apreciar lo que tenemos o intentar esforzarnos para conseguir lo que envidiamos de otro, optamos por lo fácil. Lo fácil es tratar de destruir lo que él otro tiene y tu no puedes tener. Esta destrucción tiene varias caras. Una de ellas es la crítica. ¿No podemos tener lo que tiene el otro? Pues lo criticaremos. Criticaremos lo que tiene como si no nos importase e intentamos quitarle valor. Valiente auto-engaño. La otra cara, es cortar el problema de raíz. ¿Que te molesta que sean felices? Pues fastidiales, ponles trabas y quitales lo que tu quieres tener y por unas circunstancias u otras, no tienes.
Dejemos de lado a los envidiosos, porque no tiene remedio. Y centremonos en los que son los causantes de las envidias. ¿Qué solución les queda cuando otras personas inician esa destrucción hacia ellos? Pues hacer justo lo que ellos no hacen, que es, valorar lo que tenemos. Epicteto dijo: "La envidia es el adversario de los afortunados." Debemos pensar que somos afortunados, tanto, que otra persona nos envidia y más aun, se toma las molestías de destruir lo que nosotros tenemos. ¿No somos afortunados? Tenemos algo que lo demás quieren y no pueden tener. Disfrutemos aun más de el objeto de envidia que poseemos, de esa única forma podremos combatir contra la envidia de Hombres que se sienten desdichados y tienen una constante atención por lo que hacen o dejan de hacer lo demás.
Envidiame,harás que me sienta más afortunada que tú.
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